Especial►NI UNA MENOS

ANAHÍ

Por Sofía B. Lamarca

Hace un tiempo, no sé cuánto, unos años, hubiéramos esperado a tener más información para escribir una nota como esta. Nadie quiere escribir una nota como esta, pero nos corre la urgencia. Hoy es de esos días donde el dolor nos consume y necesitamos gritar lo que nos urge. Sí, hace un tiempo hubiéramos esperado a tener más información.  Pero, ¿cuál es la información que necesitamos?


     Fuente www.diariopopular.com.ar

Estamos buscando a Anahí Benítez desde el sábado 29 a la tarde. Sabemos que tenía 16 años, que era artista, que iba a una escuela donde la querían mucho. Y sabemos que hoy apareció su cuerpo. Nos negamos a decir “apareció muerta”. A Anahí la mataron. Hagamos periodismo responsable y no reproduzcamos el enunciado “apareció muerta”.

 

La mataron.  

 

No fue un truco de magia el que hizo que su cuerpo apareciera semidesnudo, enterrada al descuido, a poca distancia de su casa. Arrojaron su cuerpo en una estancia en dónde la encontraron casi por casualidad ¿Qué quieren que les contemos? ¿Los detalles de su muerte? ¿Cómo la mataron? ¿Qué le hicieron a su cuerpo? ¿Cómo quebrantaron su integridad? ¿Cómo avasallaron su voluntad? ¿Cómo la descartaron? No es que su identidad no merezca una historia completa, pero no haremos un show de la muerte de una de las nuestras. 

 

Estábamos buscando a Anahí desde el sábado 29 a la tarde. Se hicieron marchas, vimos su foto en todos portales, en todas las redes sociales. Fotocopiamos un cartel con las especificaciones de la búsqueda. Marchamos. Otra vez, marchamos. Y su madre esperanzada con encontrarla, y su profesor del secundario esperanzado con que se haya ido por sus propios medios, y con que estuviera por ahí, escapándose de los problemas que suelen tener las chicas de 16 años.

 

Mataron a Anahí y mataron la esperanza. Las palabras de su mamá quedarán resonando entre nosotrxs. Que era feliz, que capaz se fue pero no, porque era feliz, que era hermosa, muy hermosa. Nos atrevemos a decir que la mató el patriarcado. Porque el patriarcado nos atraviesa a todxs pero nos mata a nosotras y se lleva nuestros cuerpos porque es lo único que le importa. Nos atravemos a decir que la mató la violencia machista, porque eso es lo que les pasa a nuestras compañeras. Nos están matando. Se muere un poco de nosotras con cada una que nos arrebatan y no nos cansaremos de decirlo. No es una frase hecha, nos duele una mujer en todo el cuerpo. 

 

Su familia, con el cansancio de una búsqueda interminable, no volverán a verla. Sus profesores, con la esperanza destruida, no volverán a verla. Sus amigas tampoco. A nuestro país entero le falta Anahí. 

 

Mataron a Anahí Benítez. Sabemos que, lamentablemente, ya no nos sorprende el cuerpo sin vida de una adolescente en un descampado. Pero nos duele. Desde la comunicación podemos dejar de lado los protocolos de “objetividad” y decir con todas las letras que esto nos duele. Porque esto es urgente y si esto no te indigna, no te hace llorar, no te duele en los huesos… estás en la vereda de enfrente. 

 

Esperaremos que la justicia patriarcal – aunque con enormes esfuerzos de juezas y fiscales que se dedican al derecho aplicado a género- se ocupe de nosotras. Queremos justicia. La reclamamos antes, en la etapa preventiva. La reclamamos ahora, para que una familia tenga paz. Y gritaremos NI UNA MENOS, aunque funcionarios incompetentes utilicen la consiga como basura, aunque se burlen en las redes, aunque sea parte de sus chistes de stand up.

 

Seguiremos pidiendo por justicia y luchando contra la violencia machista. No tenemos otra opción.


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