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Comprar, usar, reutilizar

Por Magdalena Acevedo Díaz y Agustina Carballal

El boom de #GirlBoss llegó mediante diferentes plataformas: libros y Netflix. Pero el efecto colateral que vino con este, el de la moda sustentable, no es reciente. Varios proyectos contemplan este movimiento que llegó para quedarse. Las nuevas tecnologías ayudaron a la rápida difusión del reciclaje de prendas.


“Odio el concepto de suerte, especialmente cuando la gente trata de aplicarlo a mi vida. Si, es cierto: cientos de millones de negocios fracasan. El mío triunfó. ¿Fue porque tuve suerte? Realmente no lo creo. Lo que odio sobre la suerte es que implica estar exento de responsabilidades. Implica que puede hacer nada y de pronto ser exitoso tan fácilmente como lo puede ser pisar excremento de perro en la calle. Implica que el éxito es algo otorgado como un título a alguien que no hizo mérito. La suerte habla de que no controlamos nuestro propio destino y que nuestro camino al éxito o al fracaso está escrito previamente por algo o alguien externo a nosotros mismos. La suerte nos hace creer que pase lo que pase sea bueno o malo no es nuestra culpa ni mérito nuestro.” (#GirlBoss, Sophia Amoruso).


Sophia Amoruso, creadora de Nasty Gal
Sophia Amoruso, creadora de Nasty Gal

Sophia Amoruso es la historia real detrás del fenómeno #GirlBoss. A sus 23 años, cansada del estilo de vida tradicional y de trabajos temporales que no lograban entusiasmarla por completo, Amoruso inició su imperio en la plataforma eBay. Fue a través de MySpace que descubrió el mundo de la venta de ropa de segunda mano y decidió unirse a esta red. 

 

Su primer venta fue un libro que robó en su adolescencia. Posteriormente se focalizó en el negocio de la indumentaria. Su metodología de trabajo consistía en la adquisición de prendas vintage en tiendas de segunda mano, para luego revenderlas en la plataforma virtual a un precio mayor al de compra. Con un ojo afilado para la moda, tenía la capacidad de discernir entre las prendas que tenían potencial y las que no. 

 

Debido a su conocimiento del mundo de la moda, su imperio creció exponencialmente al saber qué prendas lograban captar el interés del público. De esta manera nació Nasty Gal, su propia plataforma virtual. El nombre se debe al álbum funk de la cantante y fashion icon Betty Davis. A partir de este sitio Amoruso saltó a la fama publicando su autobiografía en el año 2014 bajo el título de #GirlBoss. 

 

El libro busca empoderar a las mujeres a través de su historia, brindando consejos a partir de su experiencia personal. “Una #GirlBoss es una chica que se hace cargo de toda su vida y que consigue lo que quiere porque trabaja para eso”, expresa una de las tantas frases motivacionales de Amoruso. Sin embargo, su ética laboral ha sido materia de severas polémicas. Al año del lanzamiento de su biografía, varios escándalos giraron en torno a su nombre. Uno de ellos fue el de Etalia Gold, una empleada de Nasty Gal que demandó a Amoruso por el tóxico ambiente laboral en el que se veía sumergido la empresa. Una de las reseñas que evaluaba su imperio se tituló “El diablo no viste Prada, usa zapatos Jeffrey Campbell”, la marca estrella de la Girl Boss. 

 

Su trabajo no fue lo único que recibió críticas ambivalentes. Netflix llevó su biografía a la pantalla, pero no con tanto éxito como el que obtuvo su libro. Después de lanzar la primer temporada, en abril de este año, la serie fue cancelada. A pesar de que la noticia parezca negativa, no lo es para Sophia Amoruso. Sin importar las enseñanzas y recomendaciones que aporta su libro, Nasty Gal no tuvo el mismo éxito que su obra literaria. La empresa fue decayendo en los últimos años hasta entrar en bancarrota y ser comprada por Boohoo Group, de procedencia inglesa.

 

El fenómeno de #GirlBoss se ha expandido por el mundo arribando a la Argentina. Las tiendas vintage se encuentran en auge en el país, y muchos aficionados a la moda son consumidores frecuentes de esta clase de lugares. 

 

JUAN PEREZ es el más destacado de ellos. Su creadora Paulette Selby comenzó su emprendimiento en un departamento del barrio de Palermo, donde sus vecinos y amigos llevaban sus prendas para que Paulette y su staff las evaluaran y revendieran. La selección se basaba, y sigue haciéndolo, en la calidad de la tela, la marca, la confección y el todo visual. Lo que comenzó siendo un nicho de barrio terminó con dos mega locales en Recoleta.


Juan Perez por La Nación
Juan Perez por La Nación

Pero las tiendas vintage no son los únicos emprendimientos de moda sustentable en Argentina. Una de estas alternativas es DACAL. “Fue algo anecdótico que empezó jugando, pero la idea siempre fue hacer con lo que uno tiene a mano, aprovechar los materiales que están en nuestro entorno. De ahí surge lo que hoy es una plataforma de diseño sustentable con base en el reciclaje”, dijo Flor Dacal a Pumpét. Uno de sus pilares son las prendas, aunque no es el único. Los encuentros de costura y la comunicación audiovisual del contenido también forman parte de este proyecto. “DACAL es un modo sustentable de vestir y vincularse”, agregó. 

 

El Club Social de Costura es la segunda pata sobre la que se apoya el emprendimiento. Iniciado hace dos años fue mutando con el tiempo hasta convertirse en lo que es hoy: un encuentro de costura para eventos. “Actualmente estamos por iniciar un taller para los feriantes del barrio Mujica de la Villa 31 para que puedan reciclar la ropa que ellos venden y le den valor agregado”, explicó Flor. El objetivo es enseñar una forma de coser simple y sustentable. 

 

En DACAL todas las prendas tienen potencial de transformación, ya que es “el modo de hacer las cosas lo que las convierte en sustentables”. Además de reciclar trabajan con desperdicio cero, luz solar, productos hipoalergénicos y el cuidado del agua. Desde otra perspectiva de este mundo fashionista y sustentable, la selección sigue siendo un tema central. “Lo que importa para seleccionar es que la ropa sea linda, que a mí me guste, y sea de buena calidad”, dijo Selby en una entrevista a ModaBit. Lo que más le atrae son las marcas buenas, como Dior y Nina Ricci, pero también hace especial énfasis en lo que le queda bien a ella. En síntesis, lo que más importa es que sea “lindo y útil”.


DACAL y la sustentabilidad en la costura
DACAL y la sustentabilidad en la costura

Pero, ¿cómo responde la gente ante estos emprendimientos? Flor Dacal explica que el interés siempre estuvo presente. Sin embargo, en los últimos años, lo sustentable incrementó su presencia en los medios. “Más que notar mayor interés de la gente acerca de lo que hacemos, lo que noto es que este es más profundo”, agregó Flor. Las personas ya no cuestionan el motivo del reciclaje, sino que se interesan por saber de qué manera el proyecto es sustentable. La era de la información ha dado sus frutos. 

 

La idea básica de reciclaje puede ser aplicada en diferentes casos: tiendas vintage físicas o sitios web como Nasty Gal, así como también la creación de nuevas prendas a partir de otras viejas. El mundo de lo sustentable no tiene límites ya que su motor primero es la creatividad. “El re-uso seleccionado es fantástico, me parece que está buenísimo dar todas esas posibilidades a la gente para que cada uno encuentre su estilo”, opina Flor de DACAL.

 

La variedad de usos en una misma prenda no es algo nuevo. Sin embargo, sí es recientemente conocido por el público. Las cuestiones medioambientales cobran cada vez más importancia y esta faceta de la moda no debe ser dejada de lado. La vestimenta es lo que nos acompaña todos los días. Refleja cómo somos y habla de nosotros. La ropa que usamos es la vidriera de nuestra personalidad: nos deja algo, así como también se lleva otro poco. Cada prenda es una historia, entonces ¿por qué no puede ser la historia de cómo salvar al mundo? 


DACAL en el proceso de transformación de una prenda
DACAL en el proceso de transformación de una prenda

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