Geraldine Chung

Geraldine Chung, la chica de los anteojos

Por Laura Galante

Siempre me gustó la palabra “extraordinario”. Supongo que tiene que ver con que ella suele ser usada para describir mundos fantásticos, sueños y cosas que asombran. Uno nunca usa esta palabra para la cotidianidad. Ella misma indica que sale de lo ordinario y de lo común. Va un poco más allá. De alguna manera, hace un pacto con nosotros. Uno muy profundo y tan secreto que se nos escapa hasta a nosotros mismos. Al decir “extraordinario”, buscamos creer en la magia que se le deposita al objeto o sujeto. Esto que nos saca de nuestra naturalidad. 

 

Las expectativas que tenemos a partir de lo extraordinario son muy altas. Entonces, créanme cuando les digo que esa varilla alta está bien colocada para hablar de esta chica. Alguien que se disfraza con la normalidad pero que, sin duda, es extraordinaria. Geraldine Agustina Chung aparenta ser una ovejita pero ruge como una leona. 

 

Todavía no sale en las revistas ni su nombre es conocido mediáticamente. Tampoco lo pretende. Es un as bajo la manga que tienen ocultas algunas de las  marcas argentinas más populares como Madness Clothing, Portsaid y Cuesta Blanca hasta internacionales como Custo Barcelona.

 

Geraldine tiene 21 años. No es ni muy alta ni muy baja. Tiene el pelo negro como la noche y una tez blanca como la nieve. Usa siempre anteojos de sol. Son para ella uno de sus bienes más preciados. Sus anteojos siempre están a su alcance, ya sea en la cabeza o arriba de la mesa. Geri usa los anteojos como una artista del viejo Hollywood. Esas películas en donde la chica se cubre la cabeza con un pañuelo y sus anteojos mientras el viento le pega en la cara en el descapotable rojo. Pero, lo más extraño es que ellos nos dan un aura de misterio. Cuando camina siempre lo hace con fuerza. Se desconoce si tendrá que ver con que lleva zapatos de taco o simplemente es su actitud. Paso firme y fuerte, sin titubear, sin caerse para ningún lado.

 

¡Qué envidia despliega al caminar!

 

Geraldine camina sobre tierra firme, usa anteojos de sol que ocultan historias y lleva una sonrisa tan grande como su corazón. 

 

Con tan solo 21 años, Geraldine tiene un currículum con el cual muchos todavía sueñan. Empezó hace años a construir lo que ella ahora es profesionalmente. Aunque no le fue para nada sencillo. El mundo de la moda es hostil e incierto pero, ante viento y marea, tomó sus riesgos y apostó por ella.  


Hija de padres coreanos y dueños de una fábrica textil, Geraldine siempre estuvo cerca de la ropa o al menos escuchaba hablar de ella. Pero, su pasión no viene de ahí y este es uno de los secretos que nuestra chica extraordinaria guarda muy bien. 

 

Geraldine nació con un corazón que no aguantaba sus ganas de vivir. Desde chiquita, tuvo que pasar por múltiples cirugías para poder arreglarlo. Vivió más tiempo de su vida en hospitales que en su propia casa. Su última operación fue de los ojos, a los 18 años, en donde perdió completamente la vista. Sin duda, la marcó tanto física como interiormente. 

 

La moda se le acercó así, desde las revistas en las salas de espera, esas que parecieran que están hace años y que solo se ojean. Las miraba asombrada de cómo se construía un mundo con ellas. Las pilas de papel eran su llave de escape de los partes médicos, de lo negativo y del blanco total de los hospitales. Las producciones de moda le traían color a un mundo que se tornaba gris. “Yo le decía a mi mamá, yo quiero hacer esto” señalaba con su manito chiquita mientras su madre se reía, cuenta. Y lo siguió afirmando por años, operación tras operación. Su cuerpo estaba débil pero su mente se fortalecía todavía más. 

 

Geraldine comenzó tanto con cursos y seminarios para construir su carrera en la moda a lo largo de toda la secundaria, pero su estudio formal comenzó en el 2015 en la Universidad de Palermo. Primero comenzó con Producción de Moda, entusiasmada, siguió con Comunicación de Moda, y para tener una carrera de grado y viajar al exterior, arrancó su tercera carrera, Dirección de Arte Publicitario.


Desde el primer minuto, Geraldine se destacó de todas las estudiantes de producción de moda. No solo tenía buenas notas sino determinación y pasión. En paralelo, siguió enviando su currículum hasta llegar en manos de  Marina Rulli *

 

Pero no quedó ahí, esta luchadora también asistió y colaboró en proyectos con Mechi Ugarte (productora de moda y estilista de Pampita) y Ash Mateu (otra productora que se encarga de vestir a celebridades como Griselda Siciliani, Brenda Gandini, entre otras).

 

Así comenzó la carrera en ascenso de Geri. Conoció todos los aspectos del trabajo; desde llevar el café a las modelos a ser cadete de ropa. Todo lo  hizo con la mejor predisposición posible. Cada día era un paso más hacia su sueño. Sigue asistiendo a Marina Rulli, ya que no la ve como una simple jefa, es más bien, su mentora. Sin embargo, ahora tiene su lugar dentro de la industria y su versatilidad crece cada día más.

 

Ahora es convocada por distintas marcas para armar la estética visual de los locales, como también la podemos ver como productora de moda de marcas independientes y del interior. Es asesora de imagen y da charlas motivacionales para jóvenes emprendedores. Todo esto hace la chica de los anteojos de sol mientras estudia tres carreras en simultáneo,  producción de moda, comunicación de moda y dirección de arte publicitario. “No hay que dejar de estudiar. Hay que seguir nutriéndose y aprendiendo. Solo así uno puede progresar". 

*Rulli es una productora de moda argentina con una trayectoria impresionante, creó su propia marca de indumentaria femenina, ganó premios en el Fashion Week y coordina las producciones de la revista ELLE Argentina hace 7 años. A su vez, es la encargada del Visual Merchandising en distintos shoppings de Buenos Aires. 


Chung es una millenial, su vida también está apoyada por sus redes sociales. Instagram es la que elige para mostrar su trabajo como también un poco (pero solo un poco) de su vida privada. A su vez, todo su trabajo y experiencia pueden apreciarse en su página web

 

La chica de los anteojos de sol mantiene el misterio, no sabemos mucho más de ella en su vida cotidiana. Es alguien nómade. Un día está en el DOT Baires Shopping y al otro en una quinta en Pilar. Nunca quieta, siempre moviéndose tanto en lo físico como en lo intelectual. 

 

“No creo que algún día sienta que se todo soy alguien apasionada. La mayoría de las personas no tienen una pasión. Existen personas que son buenas en todo pero no son apasionadas. En cambio, yo cuando quiero algo, lo hago. Quizás no me sale todo bien pero hasta no conseguir lo que me propongo, no paro”

 

Nuestra chica extraordinaria comienza un nuevo camino y es el del emprendedor. Geraldine va a sacar su línea de anteojos de sol, su accesorio preferido, llamado GAC. (El nombre remite a sus iniciales). “Se va a llamar así porque creo en lo que hago, en lo que soy y entonces, no podría llamarse de otra manera”.  

 

Este proyecto va a tener una línea de anteojos de sol, otra de lectura y por último, anteojos para quienes tienen problemas de visión. “En ésta última voy a hacer mucho hincapié, desde el diseño hasta el producto terminado. Quiero que todos tengamos las mismas posibilidades de sentirnos seguros, atractivos y apreciados. Para mí los anteojos representan eso, la última cuota de seguridad para completar un outfit”. 

 

Su determinación es fuerte y hasta perturbadora. Ella misma se considera alguien exitosa pero explica que el éxito, para ella, radica en hacer lo que uno quiere hacer. Nada tiene que ver la fama, la plata o el renombre. Todo eso son solo accesorios que adornan nuestra vida. 

 

“El límite sos vos” afirma y ella, sin duda, es la viva imagen de ello.


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