Mujeres que inspiran►Wangari Maathai

Wangari Maathai, la mujer árbol

Resulta complejo comenzar a narrar los recorridos vitales de una mujer como ella. ¿Cómo abarcar una vida inabarcable? Tal vez, a modo de inicio, podemos decir que para alguno de los hombres que pasaron por su vida su mayor defecto era ser “demasiado fuerte para ser una mujer”. Pero, alerta spoiler: nada la detuvo. 


Wangari Maathai, nacida en Kenia, accedió a la educación superior y con eso fue la excepción de la regla de su comunidad, que la dejaba afuera de la formación académica por su condición de clase, y por supuesto por su condición de género. Primero estudiando con las monjas, luego obteniendo una beca que le permitió estudiar en los Estados Unidos, logró su título universitario. Ya en 1971 se convirtió en la primera mujer doctorada de África central y oriental. Licenciada en Biología, Master en Ciencias, se abrió camino en el mundo académico aunque gran parte de la sociedad la negaba. Quizá fue esa misma negativa la que la impulsó. Quizá le dijeron demasiado que ella no podía, que no debía, que ese universo no le pertenecía. Quizá fue toda esa adversidad lo que la convirtió en la mujer que hoy recordamos. 

 

Apostando por la libertad de cátedra y luchando contra la corrupción universitaria de su país, conformó la Asociación de Mujeres Universitarias que, entre otras cosas, sirvió como el espacio para ampliar los modos y los motivos de sus luchas y sobre todo, trabajó en contra de la disparidad salarial y la discriminación de género que sufrían las docentes en relación con sus compañeros varones. Tal vez fue su ingreso al feminismo lo que la contactó con otras mujeres. En el campo, conoció los problemas de las mujeres y de la comunidad en general. El contacto con ellas y con otros organismos gubernamentales y no gubernamentales le hizo ver que mucho de los problemas de Kenia tenían que ver con la degradación del medio ambiente. Fue su conocimiento en ciencias de la tierra y su activismo la que le hicieron ver el problema claramente: al mundo le faltaban árboles. La pobreza, la falta de alimentos, la falta de leña: al mundo le faltaban árboles.  Es por que fue también conocida como “la mujer árbol”. Maathai contribuyó a plantar cerca de 20 millones de árboles en Kenia y otras zonas, y así, ayudó a generar ingresos para muchísimas mujeres pobres. 


En 1977 ya funcionaba el Movimiento Cinturón Verde fundado por Wangari Maathai, que no sólo se trataba del cuidado del medio ambiente sino también, del cuidado de la mujer africana. Al día de hoy, hay aproximadamente 4000 grupos comunitarios que plantan árboles y le proveen a miles de mujeres una fuente de trabajo sustentable. 

 

En 2004 le otorgaron el Premio Nobel de la Paz por sus contribuciones al “desarrollo sostenible, la democracia y la Paz” aunque quizá, les haya faltaba hablar también de su feminismo. Fue la primera mujer africana en recibirlo, y siempre se cuenta que la noticia la encontró trabajando y que plantó un árbol al instante que se enteró.

 

Fue capaz de combinar ecologismo, cuidado del medio ambiente, derechos humanos y feminismo. Tomó todo aquello que estaba mal de su entorno y lo convirtió en revolución. Fue capaz de involucrar su vida, su cuerpo y todos sus saberes en la vida de otras y otros que no eran ella. Su legado es bien concreto y tiene que ver con el cambio en las condiciones de vida de muchas mujeres y así también, con el medio ambiente. Su legado es concreto, pero también es algo más: Wangari Maathai es inspiración y su recuerdo vivirá por siempre plantado en la tierra.


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