Bajo la Lupa►Educación y desarrollo

La educación, el secreto detrás del desarrollo

Por Melina San Martín

Pluralidad de culturas, pluralidad de desafíos en un mundo globalizado. Los avances en educación y la necesidad de instaurar nuevos modelos desde una perspectiva multicultural. 


Existe un vocablo universal en cuya presencia las ideas se tornan dubitativas, las planificaciones flaquean y al fin se desalientan. Es que resulta sumamente absurdo desestimar su influencia y hacer caso omiso a sus cuestiones. La educación es una de las variables clave a la hora de asegurar un crecimiento económico sostenible que beneficie a la comunidad y a las generaciones venideras. Es tal su envergadura que en el año 1983 se publica el informe “A nation at risk” (Una nación en riesgo) el cual advierte sobre el grave deterioro de la educación en Estados Unidos y sus escollos económicos y sociales. 

 

Sucede que la educación es el motor del progreso, quien conserva la salud democrática de un país y mejora la calidad de vida de sus ciudadanos. Impartir una educación de calidad para todos ayuda a erradicar la pobreza ya que permite a las personas conseguir un trabajo decente, incrementar sus niveles de ingreso y consecutivamente reactivar la economía.

 

Tal es así, que en 1965 los adultos de Asia Oriental y el Pacífico habían pasado, en promedio, 2,7 años más en la escuela que los del África Subsahariana. A lo largo de un periodo de 45 años, el crecimiento medio anual del ingreso per cápita fue del 3,4% en Asia Oriental y el Pacífico, pero solo del 0,8% en el África Subsahariana. En otras palabras, la diferencia de los niveles de educación explica alrededor de la mitad de la diferencia en relación con el crecimiento. (UNESCO)

 

En el mundo se han obtenido logros destacables en materia de educación desde el año 2000, cuando se fijaron los seis objetivos de la Educación para Todos (EPT) y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). No obstante esos objetivos no se alcanzaron en el plazo fijado; el número de personas que hoy reciben educación es el más alto de toda la historia. Más de 1.500 millones de niños y jóvenes están matriculados en centros de estudios preescolares, primarios, secundarios y universitarios. De 1999 a 2008, otros 52 millones de niños se incorporaron a la enseñanza primaria. El número de niños sin escolarizar se redujo a menos de la mitad en Asia del Sur y del Oeste, y en el África subsahariana los índices de escolarización aumentaron casi en un tercio. En los países en desarrollo el acceso a la educación se amplía sin cesar, el número de inscripciones en la enseñanza superior progresó de manera significativa, y los programas innovadores de alfabetización y educación de adultos están transformando la vida de los desfavorecidos (UNESCO).

 

Ahora bien, un mundo caracterizado por tal diversidad cultural requiere un sistema educativo de igual singularidad. Con el objeto de construir relaciones equitativas, se busca encausar la multiculturalidad de manera integral propiciando el respeto por los derechos humanos. Comprender su cultura y aprender de ella; esa es la premisa detrás de dicho modelo. A tal fin, se deben abordar conceptos tales que incluyan elementos históricos, sociales, culturales, políticos, económicos, educativos, antropológicos, ambientales, entre otros. La intención es abandonar preconceptos ligados a la marginación social en pos de un dialogo entre iguales y en igualdad de condiciones. 

 

La educación multicultural como reconstruccionista social (Sleeter y Grant) no hace más que fortalecer la identidad social de una nación. Es el medio más eficaz para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres, la cohesión social resiliente a las contiendas, propiciar la plena participación social y política de los grupos excluidos, tales como mujeres y niñas quienes en dos de cada tres países del mundo son victimas de desigualdades en la enseñanza primaria y secundaria, y finalmente promover su empoderamiento económico.

 

Sin embargo, el hacer alusión acerca de las diferencias del “otro”, ¿no podría realzar la noción de desigualdad entre ciudadanos de una misma comunidad? A tal fin, será necesario delinear con sutileza los pilares sobre los que recae dicho modelo. Eliminar el sentimiento de otredad en busca de la inclusión y la emancipación cultural de las minorías es el principal propósito y el gran objetivo de las naciones para la agenda 2030.


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